Encabezado Escuela PolitécnicaEnglish version by GoogleUniversidad de Extremadura Mapa del sitio Inicio

Está Ud. en IGPU Atlas VirtualSanta Lucía TrampalHistoria

Santa Lucía del Trampal en Alcuéscar (Cáceres)

Historia

 

La iglesia se sitúa en la ladera del pico del Centinela o sierra del Monasterio, extremo oriental de la sierra de San Pedro. Se encuentra en el término municipal de Alcuéscar, a unos tres kilómetros en dirección Sur, en medio de una dehesa.

Fuese en el s. VII o en el s. VIII, visigoda o mozárabe, la basílica fue construida a partir de materiales pertenecientes a una construcción anterior. Era una construcción monástica que debió de ser el centro cristiano más importante de la zona. Por la presión progresiva del Islam, hacia el año 900 la iglesia fue abandonada y expoliados los mármoles y materiales nobles utilizados. Su recuerdo se perdió durante más de 400 años.

En el s. XV, se reconstruye el templo, dedicado a Santa Lucía, mártir veneciana del s. XI. Vuelve a ser ocupado por monjes hasta que, a principios del s. XIX, fue convertido en fortín de las tropas francesas durante la invasión napoleónica. Expulsado el invasor, pasó a manos de particulares por la Desamortización. El monasterio es de nuevo abandonado, transformándose en establo y almacén de una explotación agrícola. Adosado a él se construyó la vivienda del aparcero.

Ya en el s. XX, la iglesia fue descubierta en 1974 por Vélez Sánchez, sin que entonces tuviera ninguna trascendencia real. En 1981 se difundió la noticia científica a través de J. Rosco y L. Téllez. Luis Caballero, del CSIC, fue el primero en observar la unidad fundamental de todo el edificio, desde su informe de los trabajos de 1984.

El estado de conservación era deplorable. El cimborrio central carecía de cubierta, al igual que el espacio del aula, donde no quedaba nada más que los arcos diafragmas tardomedievales. Las puertas primitivas del aula estaban tapiadas, no existiendo más acceso que un hueco abierto en su muro occidental. Exteriormente en todos los muros se notaban las zonas superiores reconstruidas, generalmente con fábricas de peor calidad. Los tres ábsides conservaban restos de una cubierta dispuesta a una sola vertiente hacia el Este. El muro meridional del aula presentaba un acusadísimo desplome, provocado por el empuje de los arcos diafragmas que, igualmente, estaban deformados por falta de contrarresto.

El especial interés de la iglesia reside en su particular tipología. Es una iglesia con cabecera claramente diferenciada del resto, provista de tres ábsides exentos, con nave de crucero muy extendida, que debió de disponer de tres cimborrios en la intersección de los tres ábsides.

Tuvo cuatro puertas, dos en el crucero, enfrente de los ábsides menores, y dos laterales en la sala basilical. Eran adinteladas, con arco de descarga de herradura y tímpano macizado con mampostería de pequeñas lajas. La cabecera tuvo cinco ventanas, una en cada ábside y otras dos en los extremos de la nave de crucero. A juzgar por lo conservado de las ventanas de los ábsides, con arco de herradura y jambas rectas sin derrame.

La técnica constructiva es la mampostería de piedra granítica, con la base de muro y las esquinas hechas con grandes sillares, de labra tosca y juntas gruesas, rellenas con pequeños ripios. Similar técnica se utiliza en jambas de huecos y en sus arcos. En las partes superiores, y a veces rellenando pequeños espacios entre sillares, se utiliza mampostería de lajas o esquisto, en general de pequeño tamaño, que contrasta con el otro tipo de fábrica y parece de época distinta. Las fábricas debieron de estar enlucidas, según los restos conservados.

La datación de la iglesia no está exenta de polémica. Se construyó sobre unos restos previos que están muy deteriorados. Fueron desmontados totalmente en algunas partes y, en otras, reutilizados como cimientos.

El edificio original fue una construcción unitaria. Las partes de que se compone (cuerpo central con cabecera y aula, cuerpos laterales y arcadas del aula) fueron incorporadas en el mismo momento constructivo como etapas de obra, lo que demuestra el suelo de opus signinum que unifica toda la construcción. Esta iglesia original pervivió con algunas reformas, como una nueva pavimentación parcial, hasta el s. X.

En el s. XV se derrumban las partes en estado de ruina, como las habitaciones laterales, y se amplía el espacio central, afianzando la bóveda con arcos fajones tardogóticos.

Respecto a la cronología de la iglesia altomedieval, cabe destacar la polémica surgida a raíz de su consideración como iglesia visigoda y su posterior datación en época califal como iglesia mozárabe, según parecen confirmar los estudios de la cerámica.

El análisis geométrico del edificio demuestra que se cometieron dos errores. El primero, que la dirección de los muros longitudinales y transversales presenta una acusada oblicuidad respecto al frente de la fachada, desviándose de la perpendicular hasta cuatro o cinco grados, lo que hace que los ábsides tuerzan ligeramente hacia el Norte. El segundo error se produce en las habitaciones laterales, que se abren desde sus extremos hacia su unión con los porches. Llama la atención el pandeo hacia el exterior del muro sur, tan notable que se observa a simple vista. Examinando las medidas de sus distintas partes, se ha llegado a la conclusión de que la unidad de longitud que usaron los constructores fue el pie, aproximadamente 30 cm.

En 1984 se inició la intervención en el edificio y el expediente de declaración de Monumento Histórico Artístico o Bien de Interés Cultural.

 

©2010/11 Webmaster - igpu@unex.es - Actualizado el 07/03/2011 0:51


El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

IdentificaciónObjetivosMetodologíaResultadosEquipo